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Educar en la Argentina de
la era digital Susana Finquelievich
Area de Estudios Urbanos
Instituto de
investigaciones Gino Germani
Facultad de Ciencias
Sociales, Universidad de Buenos Aires En los 13.000 años registrados de historia de la Humanidad,
se comprueba que las sociedades que contaban con transmisión escrita de
información y que habían desarrollado tecnologías en metal han triunfado sobre
las otras sociedades. Las sociedades no alfabetizadas, poseedoras de otras
tecnologías, fueron exterminadas o sometidas. En el año 2000, las sociedades
necesitan apostar a los flujos de información y a la incorporación proactiva a
la Sociedad Digital para triunfar sobre sus propios problemas de desarrollo y
no ser social y económicamente exterminadas o sometidas. ¿Dónde queremos ubicar a la Argentina, en este panorama? Educación para la Argentina de la Sociedad de la Información
La
educación ya no significa la recepción de conocimientos, sino también su
producción, modificación, renovación, para responder a las necesidades de la
Sociedad Digital. Implica no sólo nuevas actividades, nuevas carreras, sino
también nuevos modos de pensar. La educación para la Argentina en la era
digital puede ser tomada desde al menos tres puntos de vista:
·
La relación entre
educación, ciencia y técnica
·
Los nuevos rumbos de la
educación formal
·
La formación de los
ciudadanos para la Sociedad de la Información
·
La relación
entre educación, ciencia y técnica En nuestra sociedad, como en todas las sociedades
latinoamericanas, se percibe claramente la fuerte heterogeneidad de la
población, la acentuada fragmentación social, que se comprueba no sólo en lo
económico y en lo cultural, en el espacio urbano netamente diferenciado, sino
también en lo que podríamos llamar la relación con la modernidad. Como plantea
Judith Sutz, lo que marca la especificidad del subdesarrollo es la cantidad de los que están relativamente al
margen de la modernidad, en especial de la científico-tecnológica. Y
también la radicalidad de ese estar al margen, que se expresa, por ejemplo, en no poder imaginar que ciencia y tecnología
son portadoras potenciales de apoyos en la construcción de soluciones. Esta
no-imaginación de la aprehensibilidad de la ciencia y la tecnología tiene
impactos directos en la concepción de la educación. ¿Podemos esperar que más ciencia y más
tecnología, transformadas en más artefactos y servicios en el mercado,
terminarán por incluir en la modernidad, por «efecto derrame», al conjunto de
la población? Se ha comprobado que este efecto no se produce. ¿Tiene sentido
plantear una «moratoria de modernidad» para no agravar la heterogeneidad? ¿Es
aceptable mantener una educación tradicional nivelada por el nivel más bajo
para no acentuar las diferencias?
Parecen planteos absurdos. Una política del tipo “alpargatas sí, Internet no”, sería suicida. ¿Por dónde abordar entonces el problema
de la integración de Argentina en la Sociedad Digital? Todos los discursos incluyen la
importancia que tanto la educación como la ciencia y tecnología (CyT) tienen,
entre otras cosas, para la construcción de una mejor inserción en el mercado
mundial. Sin embargo, los hechos no concuerdan con estas declaraciones. Los escasos recursos nacionales dedicados al
esfuerzo científico y tecnológico y a la educación en todos sus niveles
reflejan un debate inconcluso: ¿es la ciencia un lujo o una inversión? ¿Tener
ciudadanos educados y capaces de producir una CyT propias, es una economía o
una deseconomía? La literatura sobre competitividad
insiste acerca del papel crucial que para lograrla reviste la capacidad en
ciencia y tecnología, y su transmisión a la educación, de los ámbitos
nacionales. Como plantea Sutz, una de las
marcas del subdesarrollo es el acceso desigual a la educación, por falta de
recursos económicos. Otra es la falta de auto confianza en materia científica y
tecnológica. Las sucesivas oleadas de innovaciones que transforman la vida
de todos se originan casi siempre en otras partes. La velocidad de los avances
científico-tecnológicos nos hace interrogarnos acerca de la capacidad real de
nuestras sociedades para asumir como propia una actividad que afronta tantos
obstáculos para resultar relevante. Por lo tanto, resulta fundamental
discutir con seriedad los mecanismos de articulación entre educación, Ciencia,
Tecnología, Innovación y Desarrollo, a partir de una consideración objetiva de
la realidad nacional. Además del análisis de lo que habría que hacer —para lo
cual es clave el análisis de la rica experiencia internacional—, hay que
comprender cuáles son las dificultades para su puesta en práctica. El siguiente
paso es concebir e implementar políticas y estrategias para desarrollar una
educación asociada estrechamente a la producción científica y técnica. Esta
pasa inicialmente por el incremento del PIB destinado a estos sectores, pero no
se detiene allí: lo fundamental es decidir hacia dónde se quiere conducir al
país en estas áreas. ¿Qué rol se quiere
que juegue la Argentina en el concierto de las naciones de la Sociedad de la
Información? ¿Productora de conocimientos o consumidora pasiva? ¿Integrada a la
Sociedad Digital o excluida de ella? ¿A la vanguardia o a la retaguardia? La relación entre educación y CyT debería producir: o
Por parte de la CyT: Una
producción de conocimientos que se incorpore rápidamente como insumos a los
diferentes niveles de educación o
Por parte de los
establecimientos educativos: Estudiantes y graduados preparados y
entrenados para que aprendan continuamente y a la rapidez que demanda la
velocidad a la que se desarrollan Internet y las TIC, pero también capacitados
para integrarse a la producción innovadora de ciencia y tecnología.
·
Los nuevos
rumbos de la educación formal 1.
La educación en la Sociedad de la Información ¿Qué significa la educación formal en
la Sociedad de la Información? El criterio más generalizado es incluir
computadoras en las aulas y organizar cursos para alumnos y maestros. Esto es
muy positivo, como primer paso a la integración de los niños y jóvenes a la
Sociedad del Conocimiento, pero en general, se percibe la ausencia de una
reflexión de fondo: la integración de los estudiantes de todos los niveles a la
Sociedad del Conocimiento no pasa sólo por el manejo de las herramientas
informáticas, sino por una transformación en los modos de pensar, aprender,
investigar. No se trata de recibir información, sino también de crearla, a
través de los sistemas de comunicación, de información o de formación en las
redes. El
conocimiento deja de ser acumulativo: ya no se valora la capacidad de retener
mucho saber, sino que se tiende a ser capaz de acceder al conocimiento,
seleccionarlo, analizarlo y desarrollar nuevo conocimiento, y válido, a partir
de la crítica y del intercambio de flujos de información con otras personas. Las
escuelas y universidades no están preparadas para afrontar esta nueva
situación: A la velocidad que se va generando gran cantidad de conocimiento se
hace difícil legitimizarlo e institucionalizarlo, siguiendo viejos formalismos
y protocolos universitarios. La generación de conocimiento se descentraliza de
las Universidades, y algunas empresas y entidades sociales empiezan a
implementar estructuras formativas capaces de satisfacer sus propias
necesidades y las del resto del mercado laboral.
Los
estudiantes recién salidos de la universidad carecen en general de la
preparación que exige un mercado laboral orientado hacia la información y el
conocimiento. Los empleados de las empresas deben reciclarse y actualizar sus
conocimientos constantemente si se quieren adaptar al nuevo mercado de trabajo
y no quedar en un segundo término. En ambos casos se necesita de la
especialización, pero también de la capacidad de entender globalmente el
entorno en el que se mueven. Se hace imprescindible adquirir hábitos de aprendizaje
que no se enseñan a lo largo del proceso de formación.
Para
la especialización surgen masters y postgrados, la mayoría de ellos aún
presenciales, lo que significa estar en la ciudad donde se imparten las clases
y disponer del capital necesario para acceder a ellos. Adquirir los hábitos de
aprendizaje constante es aún más difícil, no por la falta de capacidad de las
personas, sino por la escasa motivación durante los estudios, y por la
dificultad de selección frente a la gran oferta de posibilidades, fuentes y
recursos También
se está transformando el papel de los docentes. Pasan de ser un sujeto
transmisor de un conocimiento acumulado a ser un orientador, un guía, que
indica al estudiante el camino a seguir para llegar a sus objetivos y a sus
preferencias personales. Por tanto, el profesor también debe de ser capaz de
buscar, encontrar, consultar, seleccionar y analizar fuentes de conocimiento y
transmitir a cada alumno lo que necesita para desarrollar su perfil
profesional. La
educación a distancia tiene una gran oportunidad en esta coyuntura social. La
situación en la que vivimos exige que una persona tenga que trabajar y, al
mismo tiempo aprender. En los últimos años las universidades a distancia, tanto
las tradicionales como las virtuales, han incrementado su número de alumnos,
pero los estudios que ofrecen en general son básicamente los tradicionales
cuyos contenidos no cambian radicalmente de un año para otro, así como ocurre
en aquellos estudios más recientes. La
justificación a la no incorporación on-line de los cursos técnicos se debe al
rápido cambio que deberían de sufrir los contenidos y a la falta de tiempo para
la amortización de la producción multimedia para estos contenidos, ya que al
resultar cara su producción, el tiempo que los materiales se vuelven obsoletos
es casi instantáneo. Pero
si se piensa en una estructura multimedia amena donde sea fácil depositar y
actualizar aquellos temas que cambian más rápidamente, y trabajar más
pedagógicamente los de carácter más duradero, es decir, los conceptos clave y
básicos, la educación a distancia se considera un soporte ideal para la
educación continua, sin la necesidad de tener que desplazarse, lo que comporta
un ahorro de tiempo y dinero.
Artur
Serra, de la Universidad Politécnica de Catalunya, Barcelona, nos recuerda que
una nueva sociedad requiere una nueva universidad. Plantea que tenemos
actualmente nuevas tecnologías, nuevas economías, nueva sociedad de la
información, pero viejas universidades. Estas viejas universidades no quedan al
margen de la Sociedad de la Información: están usando TIC, surgen por doquier
universidades virtuales. El nuevo paso es la creación de las Universidades
específicas DE la Sociedad de la Información. Existen
diferencias fundamentales entre los tres tipos de universidades (tradicional,
virtual, Universidad de la Sociedad de la Información o SI): o
Las
universidades tradicionales que usan TIC emplean nuevas tecnologías para ayudar
a transmitir saberes tradicionales. Las TIC son usadas como herramientas. o
Las
universidades virtuales enseñan cursos tradicionales online, instrumentan
disciplinas tradicionales online. Las TIC, como para las universidades
tradicionales, son consideradas herramientas de transmisión de conocimientos. o
Las Universidades de la SI
implementan nuevos cursos sobre TIC, nuevas disciplinas de TIC. Para ellas,
fundamentalmente, las TIC son un objetivo, no una simple herramienta. Las
Universidades de la Sociedad de la Información:
Ø
Se proponen formar a los líderes de la Sociedad de la
Información
Ø
Se basan en un modelo estratégico de CyT
Ø
Su enseñanza está basada en sus actividades de investigación
Ø
Constituyen las bases para la implementación de polos
tecnológicos, en articulación con empresas y organismos estatales
Ø
Dependen de una financiación mixta, pública-privada.
Surge la
necesidad de creación de Universidades e Institutos de Altos Estudios de la
Sociedad de la Información, como instrumentos imprescindibles para integrar a
la Argentina a la era digital.
·
La formación de los ciudadanos para la Sociedad de la
Infamación Las inversiones en educación y, muy
particularmente, en educación científica y tecnológica, se consideran desde
hace décadas como prioritarias para hacer posible el desarrollo de un país.
Actualmente, las transformaciones científico-tecnológicas obligan a replanteos.
El capital humano se considera como un factor esencial del desarrollo también a
corto plazo. Más aún, la inversión en educación se estima como una prioridad
para todos. Estas urgencia se reaviva dado que
estamos penetrando en la era de la economía digital. Los países desarrollados
se están preparando para ella. El estímulo La Comisión Europea en su
informe "eEurope 2002, una Sociedad de la Información para todos"
muestra su intención de reforma. Tal como lo plantea Bel Llodrá, el motivo
principal para la elaboración de este informe es la necesidad de llevar a cabo
"actuaciones urgentes" para prepararse para la nueva economía. En un
principio, la escasez de personal cualificado no se planteó en el informe, pero
tanto los Estados miembros como el Parlamento Europeo solicitaron la ampliación
temática para incorporar este factor. Se consideró un capítulo dedicado a
"invertir en las personas y la formación". Según el estudio, a
finales del 2001 todas las escuelas de la Comunidad Europea tendrán acceso a
Internet y recursos multimedia. Los retos para finales del 2002 son:
proporcionar a todos los alumnos acceso a Internet; conectar gradualmente las
escuelas a las redes de investigación; crear servicios de apoyo y recursos
educativos en Internet; construir plataformas de aprendizaje electrónico para
profesores, alumnos y padres; ofrecer incentivos a aquellos profesores que
utilicen las tecnologías digitales en la enseñanza; y dotar a todos los alumnos
de una cultura digital para el momento en el que dejen la escuela. Para todo
ello se prevé utilizar la financiación proveniente de fondos estructurales y
del Programa IST (Information Society Technologies); los actores serán los
estados miembros y la Comisión Europea. Para
finales del 2002, también se quiere impulsar el trabajo dentro de una economía
basada en el conocimiento. Las actuaciones que se prevén son: dar a todos los
trabajadores la posibilidad de adquirir una cultura digital mediante
aprendizaje permanente; aumentar los cursos de formación sobre tecnología de la
información; establecer el certificado EDCL (European Computer Driving
Licence); facilitar una mayor flexibilidad en el puesto de trabajo y
promocionar una red de universidades en las empresas para dar una formación ajustada
a la demanda, incluido el reciclaje de postgraduados. Además, en la Global
Internet Conference, celebrada en Barcelona el mes de mayo de 2000, se presentó
la utilidad de certificado EDCL, una especie de carnet de conducir que avala
los conocimientos informáticos. Estas medidas demuestran que la
educación para todos y la alfabetización científica para todos, es una
exigencia urgente para el desarrollo social y económico. No es extraño que se
establezca una analogía entre la alfabetización básica sarmientina iniciada el
siglo pasado y el actual movimiento de alfabetización científica y tecnológica. El acceso físico a Internet y otras
TIC, por medio de los diversos programas (Inform.ar, CTC, Centros de Acceso, créditos para la compra de computadoras),
es indispensable, pero no suficiente.
La mera presencia de equipamientos informáticos resultará ineficaz sin un
programa de alfabetización tecnológica, que contemplo tanto la formación de niños y jóvenes, como la
capacitación permanente de adultos. ¿Cómo organizar un (o varios) programas
de alfabetización informática? ¿Qué actores deben implementarlo? Para tratar de
resolver o al menos paliar esta situación, planteamos aquí una serie de líneas
directrices de base empírica:
·
La creación de una red piloto de grupos de
aprendizaje de uso de TICs entre
docentes del sistema público de educación, en todos sus niveles, para impulsar
la superación pedagógica y académica en el marco de la reforma educativa
·
La creación y difusión de información acerca
de los usos de TICs en el exterior
para identificar oportunidades de colaboraciones e intercambios transnacionales
en lo que se refiere a usos de vanguardia en TICs.
·
La capacitación de actores locales y
nacionales en el uso de TICs para la
producción de contenidos complementarios al desarrollo local, incluyendo
información municipal, ambiental, educativa, social, comercial, turística, etc.
·
La producción de material pedagógico en
tecnología informática para la
capacitación organizacional de los líderes y miembros de organizaciones
comunitarias.
·
La producción de material pedagógico
apropiado en tecnología informática
para la capacitación empresarial de los pequeños y medianos empresarios.
·
La creación de una red de difusión de
empleos exitoso de las TICs entre organizaciones comunitarias, como mecanismo de circulación del conocimiento entre
organizaciones exitosas.
·
La creación de una red de difusión de
empleos exitoso de las TICs (comercio electrónico, etc.) entre la micro,
pequeña y mediana empresa, como
mecanismo de circulación del conocimiento entre empresas exitosas.
·
La creación de recursos electrónicos de
información para el desarrollo de las
organizaciones comunitarias y de las instituciones gubernamentales.
·
El desarrollo de un "Club de
Innovación", o Red de Innovación y Conocimiento en las organizaciones
públicas y privadas, para potenciar
la innovación, el conocimiento el uso de tecnología en las organizaciones
privadas y públicas argentinas en apoyo a la modernización del sector público y
a la búsqueda de competitividad de los sectores privado y asociativo.
·
El desarrollo articulado de los diversos
programas de Infocentros, conformando una red nacional de centros de formación,
estudio y desarrollo de TICs, que
desarrolle e implemente contenidos y aplicaciones relevantes para ayudar a
elevar la educación informática, el nivel organizacional, la productividad y la
calidad de vida de la población, por medio de la implementación de centros
locales de acceso público a estas herramientas de información y el desarrollo
de contenidos que satisfagan las necesidades locales.
·
La creación de un centro virtual de
información sobre prácticas
culturales, patrimonio histórico, artístico, literario y de tradiciones Asimismo, se proponen en términos muy generales
medidas y políticas a desarrollar para mejorar en forma general la formación
informática y la innovación tecnológica en Argentina:
·
La elaboración de una política nacional y local de
información y de informatización.
·
La elaboración e implementación de una política de
informática en el sector público.
·
La elaboración e implementación de una política de
acceso a la informática en el tercer sector.
·
La identificación de áreas claves de modernización de
trámites y procedimientos en el sector público, mediante el uso de TICs.
·
Cambios en la generación y transferencia de tecnología
educativa
·
Legislación para facilitar el teletrabajo y el
comercio electrónico. Finalmente, para fomentar adecuadamente
el cambio profundo, social, económico, político y organizacional, que implica
el ingreso a la Sociedad de la Información, se requiere un enfoque
participativo y experimental. Su objetivo es el de impulsar, monitorear y
evaluar una serie de cambios cualitativos en las dinámicas de aprendizaje
social asociadas con la creación y aplicación de la información y el
conocimiento y de las innovaciones tecnológicas continuas, en diferentes campos
de la vida de la población, para luego sistematizar y difundir adecuadamente
los logros alcanzados como base para la ampliación de estas dinámicas. Por lo tanto, se propone el debate sobre la creación
de un programa amplio y participativo, para impulsar de modo coherente los
proyectos y políticas planteados en este documento y en los aportes de los
demás participantes. Para que no vuelva a plantearse la vieja (y falsa)
dicotomía “Alpargatas si, libros no”.
Bibliografía
Finquelievich,
Susana, 1999: “Propuestas para un programa integral de alfabetización
informática nacional”, documento presentado a la Asociación Argentina para la
Era Informática, 1999.
LLodrà Riera, Bell, 2000: “Aprendizaje constante y formación continua”,
http://www.enredados.com, en.red.antes
número 78, Fecha de publicación: 20/6/2000 LLodrà Riera,
Bell, 2000: “La docencia en la Sociedad de la Información”,
http://www.enredados.com, en.red.ados
número 108, Fecha de publicación: 18/07/2000 Artur Serra, 2000: “The New Information Society
Universities”, Conferencia cANet – UPC, Mayo. Sutz, Judith, 2000: «Ciencia, Tecnología y Sociedad:
argumentos y elementos para una innovación curricular», Revista Iberoamericana de
Educación Número 18 - Ciencia, Tecnología y Sociedad ante la Educación |
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